
“Ni un tantico” para la guerra, para el militarismo, para los gastos militares que anuncian destrucción y muerte.
Dicen las personas estudiosas, (que han investigado con detalle, y sacado conclusiones rigurosas), que los métodos que utiliza Israel en la Franja de Gaza, en particular su asesinato en masa de civiles, tienen un parecido sorprendente con las tácticas utilizadas por los grupos que la comunidad internacional ha condenado ampliamente como terroristas, pero que estas atrocidades son mucho más peligrosas en términos de escala, brutalidad e intención sistemática.
Sí, en Palestina, ahorita mismo, se están saltando todas las líneas rojas, de lo que separa a la humanidad de la barbarie más horrenda.
Los días pasados se presentaba en las puertas del Congreso el manifiesto intitulado “No nos resignamos al rearme y a la guerra”, añadiéndose al texto “en Europa”.
¿Y en el resto del mundo-mundial?.
Se denunciaba allí, y con el respaldo de conocidas figuras de la Cultura, el aumento desenfrenado del gasto militar que los gobiernos europeos pretenden adoptar sin un debate ciudadano, sin transparencia, con prisas y urgencia..a la trágala.

Sí, hay un alarmante crecimiento de narrativas belicistas, con toda su potencia propagandística, en que se premia jalear la guerra y se castiga, estigmatiza, tergiversa o criminaliza la defensa de las vías de la paz.
Se ridiculiza la defensa de la paz, la defensa de los derechos humanos, la defensa del derecho internacional (Que Israel y sus socios EEUU y otros creen haber hecho saltar por los aires).
Ya tenemos cifras récord en gasto militar mundial, y encima se nos presiona para asumir a lo bruto mucho más gasto en armas, en más guerra, en más confrontación.
Si te preparas para la guerra, si dedicas tus recursos a la guerra, la guerra llega, lógica e inevitablemente, para beneficio de los fabricantes de armas y guerras, y tenemos la tesitura y obligación de Parar esa deriva.
Todo lo contrario: hace falta urgente de una INICIATIVA asturiana, española, europea, universal, para JUNTAR fuerzas por la PAZ.

La brillante analista, la periodista Olga Rodríguez nos dice que “El racismo, la deshumanización, el desprecio del otro, de la otredad, es algo que condiciona y define nuestra actualidad. Los discursos contra sectores vulnerables, señalados como población sobrante, son habituales. Cualquier historiador honesto del futuro subrayará esta normalización de las narrativas deshumanizadoras para definir nuestro presente. Estos discursos allanan el camino de la guerra y la perpetuación de la misma.”
Dice Olga que si no se abren otras alternativas al uso de la fuerza bruta y de la guerra, esta se perpetúa y se convierte en una guerra eterna. Son muchos los lugares del planeta que viven conflicto tras conflicto, en un escenario de agotamiento de los recursos a nivel global, ante el cual se ha dado el pistoletazo de salida a una carrera de saqueo y apropiación, a un sálvese quien pueda, que busca impunidad a través de la guerra, porque se pretende que en las guerras todo vale: más ocupación, más robo, más saqueo, más dominio.
Y nos sigue recordando lo que, no por ser obvio, tratan de ocultarnos en la propaganda belicista:

“Nunca ganan los pueblos las guerras. Las ganan los magnates que se enriquecen con ellas, las empresas armamentísticas, quienes pretenden hacer carrera a costa de vidas ajenas. Y lo hacen a través, entre otras vías, de lo que la pensadora Susan Sontag llamó “la lujuria de la opinión pública por los bombardeos en masa”.
Unos marcan las estrategias y los pueblos ponen los muertos.”.
Tenemos que rechazar de forma rotunda la campaña iniciada para asustar a la población europea y crear condiciones para que el gasto de guerra se incremente obscenamente.
La alarma lanzada a la sociedad europea para acosarla y asustarla, tendrá consecuencias psicosociales en las personas, las más vulnerables y las otras, creando un “gasto” innecesario en violencia psíquica, en inseguridades, en malestar.

850 organizaciones y más de 17Mil firmas individuales han firmado que: “No podemos ni queremos aceptar que el dinero de nuestros hospitales públicos, nuestras escuelas y nuestras universidades públicas, nuestro sistema de atención a la dependencia, nuestras políticas de protección y de cobertura social para los momentos de dificultad, de lucha contra el cambio climático, la violencia machista, el racismo o de protección frente a emergencias, de cooperación, vaya a ser destinado a comprar tanques, fusiles, cazas y misiles para la guerra, porque así lo hayan decidido las élites belicistas que gobiernan actualmente Europa y los EEUU”.

Por su parte “Científicos contra el rearme”, apelando a Russel-Eisntein han reiterado que “como intelectuales, como ciudadanos conscientes de los riesgos globales actuales, creemos que hoy es obligación moral y cívica de cualquier persona de buena voluntad alzar su voz contra la llamada a una militarización europea, e instar al diálogo, la tolerancia y la diplomacia. La militarización brusca no preserva la paz; conduce a la guerra”.
Los grandes conflictos siempre han ido precedidos de inversiones militares masivas. Desde 2009, el gasto militar mundial ha alcanzado cada año niveles récord sin precedentes, y en 2024 el gasto alcanzará un máximo histórico de 2.443.000 millones de dólares. El «Plan Rearm Europe» compromete a Europa a invertir 800.000 millones de euros en gastos militares.
La humanidad se enfrenta a tremendos desafíos globales: cambio climático, hambruna en el Sur global, la mayor desigualdad económica de la historia, riesgos crecientes de pandemias, guerra nuclear. Lo último que necesitamos hoy es que el Viejo Continente pase de ser un faro de estabilidad y paz a convertirse en un nuevo señor de la guerra.

Si PAZifista ha sido el movimiento obrero (usada también la clase como carne de cañón en todas las guerras), si el insurgente movimiento feminista se sustenta en valores de paz, si no es posible la sobrevivencia de la especie humana con tamaña capacidad de destrucción militarista y nuclear, habrá que tomar ejemplo de los aportes de las y los PAZifistas eternos, como Nelson Mandela, como Sadako Sasaki y las y los hibakushas, como Berta Cáceres y todas las lideresas de los pueblos originarios que cuidan y protegen los territorios y la paz.
Nos toca dedicar las mejores y mayores energías a defender los valores y la práctica de la construcción de Paz, de seguir protegiendo la Vida.

