
Y era un diecinueve de julio.
Hasta 1990 hay una potente, profunda historia de rebeldía, de insurrección popular, de triunfo un 19 de julio, de guerra de agresión «contra», de miles de personas viajando de Asturias para allá, en brigadas, en acompañamiento, en apoyos diversos, en campañas muy efectivas y exitosas de divulgación, poniendo el cuerpo a la solidaridad asturiana.
Después del 90, en que el FSLN pierde las elecciones en medio de la cruenta guerra destructiva promovida por EEUU, el sandinismo se disgrega y el partido se convierte en una pieza de degradación, que a través de pactos con el empresariado, la derecha extrema, y el obispo Obando, logra volver al poder 17 años después para imponer un modelo autoritario regentado por el clan familiar, que los nicas han bautizado como Ormu (de Ortega-Murillo).

A finales del año pasado la Articulación de Movimientos Sociales (que había recibido el premio a la Vida de Langreo) reportaba crímenes contra indígenas mayangna y myskitos en Nicaragua.
Una historia repetida, pues en agosto de 2021 se produjo otra masacre de 13 indígenas por parte de invasores de tierras, denunciada por la FIDH. Se ordenó al gobierno nicaragüense tomar medidas cautelares de protección a la comunidad, pero el gobierno no quiso cumplirlas.
Indígena y myskita es la abogada que estuvo invitada por el colegio de la abogacía ovetense, Anexa Alfred Cunningham, que trabajó en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y fue becaria indígena de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, participando también del Mecanismo de Expertos en Pueblos Indígenas de Naciones Unidas.
Pero fue impedida de ingresar a Nicaragua por el actual gobierno, y forzada al exilio, eliminándosele sus derechos ciudadanos, y su posibilidad de ejercer la abogacía en su país.
«Nunca decidí quedarme fuera de Nicaragua, tuve varias oportunidades pero nunca fue un deseo quedarme fuera, siempre pensé trabajar para mi pueblo y las comunidades. Esa conexión con mi tierra, con mi pueblo, con mi comunidad es algo que yo no quería dejar, el no poder volver es una de las cosas que más duelen, yo no quería estar lejos de Nicaragua el día que le tocara partir a mi padre», expresa Anexa Cunningham. https://www.nortes.me/2024/01/25/abogacia-en-riesgo-cuando-la-toga-se-convierte-en-diana/
Ahora, en audiencia del 11 de julio en la CIDH, Organizaciones defensoras de derechos de los pueblos indígenas de Nicaragua denunciaron la violencia contra los pueblos Mayangna y Miskitu del Caribe Norte nicaragüense, que se ha intensificado desde 2018 por un proceso de «colonización» que, sumado a la crisis sociopolítica que atraviesa ese país, ha llevado a las comunidades, según sus propias palabras, al borde de un “etnocidio”.

Los dirigentes sandinistas disidentes, tienden a presentar a Ortega como un traidor que usurpó el liderazgo de la causa revolucionaria y traicionó sus valores. Para ellas-os, poco queda de la Revolución, y resultan más reveladoras las comparaciones con el anterior régimen de Somoza.
El escritor Sergio Ramírez (que fue Vicepresidente de Nicaragua), dice que “fue que, al fin y al cabo, el sandinismo dejó en herencia lo que no se propuso: la democracia; y no pudo heredar lo que se propuso: el fin del atraso, la pobreza y la marginación”.
Tras derrocar a la dictadura familiar de los Somoza en 1979, el Frente Sandinista gestó instituciones representativas y asumió el Estado de derecho, de manera que cuando perdieron las elecciones en 1990, entregaron el poder a una antigua aliada en aquel derrocamiento (doña Violeta, viuda del periodista Chamorro), en lugar de alguien asociado con el anterior régimen somocista.

Ahora «45/19» es la expresión mediática escogida por el Gobierno de Nicaragua para preparar el 45 aniversario de la revolución sandinista.
La antigua escenificación anual del heroísmo revolucionario, masiva y en “la plaza”, ya se cambiaba el año anterior por otro formato descentralizado en los municipios.
La simbiosis entre la población nicaragüense y la guerrillerada sandinista de hace 45 años, se ha esfumado, y muchas comandantas y comandantes han sido desterrados fuera del país de Sandino.
Las cifras de 355 personas muertas en los sucesos de abril de 2018 no son cuestionadas.
Tampoco admiten réplica las expropiaciones de universidades, más de 3.500 ONG desarticuladas, o el robo de pertenencias de colectivos feministas, de derechos humanos, y el también robo descarado de la nacionalidad, la pensión o los bienes de centenares de líderes, en buena parte procedentes del sandinismo revolucionario.
En un paso más hacia el abismo, la pareja presidencial metía preso hace poco al general Humberto Ortega.
De los nueve comandantes que se juntaron de las “tres tendencias” sandinistas tras la muerte en combate del jefe reconocido del FSLN, Carlos Fonseca, para conformar la “Comandancia Nacional ordene…”, Humberto Ortega tuvo el acierto de haber escrito, de forma muy sintética o esquemática y simplista, lo que iba a acontecer de verdad, la insurrección popular que tumbaría la dictadura somocista el 19 de julio de 1979. Y acertó de pleno.
Posiblemente fue la muerte en prisión de otro exgeneral, Hugo Torres, lo que avivó la diferencia entre los hermanos Humberto y Daniel.

Cosa seria, dejar morir encarcelado a quien te había sacado de la cárcel, como el héroe Torres, cuyas acciones guerrilleras sacaron de prisión a Daniel y a otros presos de la dictadura, para ahora morir a manos de la propia dictadura danielista-murillista.
La degradación del clan (del que supuestamente ya quedaba hace tiempo autoexcluido Humberto) lleva ahora a meter preso a su hermano, tanto si es por supuesta influencia de Rosario Murillo, como si es por la aumentada torpeza personal del anciano Daniel, y se está mostrando con la preocupación lógica de lo que Humberto ha podido opinar en público: ¿quién y cómo van a deshacer este entuerto de la “sucesión” presidencial, a la que se aventuraban la propia esposa de Daniel, o el hijo Laureano, como si de una monarquía centroamericana se tratara?
Daniel ha llamado en público a su hermano Humberto “traidor a la patria”, misma denominación con la que expulsó del país a centenares de personas nicaragüenses, robándoles su identidad y sus derechos (incluidas comandantas de la revolución como Mónica Baltodano o Dora María Téllez).
Preso en casa, el anciano y enfermo Humberto, ve cómo contingentes policiales rodean y asedian su vivienda, en situación similar a la que lleva años padeciendo la defensora de DD HH doña Vilma Núñez, que fuera laureada desde la distancia por la APDHEspañola. Fundadora y directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, el prestigioso Cenidh, desmantelado y robadas sus pertenencias por el régimen murillista-danielista.

¿Qué diría de esta nueva intriga fratricida Camilo Ortega, el hermano de ambos, héroe muerto en la guerrilla, amigo y compañero de luchas del cura comandante astur-nica Gaspar García Laviana, declarado hace pocos días hijo predilecto, por unanimidad, en el Pleno municipal de San Martín del Rey Aurelio?.
También 45 son los años que se cumplían en diciembre pasado del paso a la eternidad del cura comandante guerrillero de la cuenca minera asturiana, Gaspar García Laviana.
Chepe Álvarez Lobo, que nos dejó en julio del 21, dominico de Nembra, biógrafo del obispo Valdivieso, y traductor al asturiano de leyendas amazónicas de su hermano Ricardo, fue uno de los asturianos que trabajaron en la enseñanza y participaron activamente de la Revolución Sandinista, en su caso sin armas.

Como nos pudo contar en variadas ocasiones Chepe y Gaspar compartieron, soñaron y platicaron en asturiano, en Costa Rica, una semana antes de que Gaspar muriera en combate a la dictadura.
Este 45 aniversario, con fastos y nuevos árboles metálicos (de15 y 20 metros de altura y 7 toneladas de peso..), con liberación de 1500 presos comunes (mientras continúan en prisión 140 presos políticos), no lograrán sino evidenciar el aislamiento del régimen familiar, que ha confirmado la llegada de 400 invitados extranjeros, pero ningún jefe de estado.
El tráfico de migrantes, las concesiones mineras en tierras indígenas sin la preceptiva Consulta, la “estafa canalera”, y otros dividendos, resultan del todo insuficientes, y buena parte de la población quiere optar por salir del país.
Pero el 19 de julio histórico, el de hace 45 años, y las varias y masivas celebraciones en que pudimos participar en pleno proceso revolucionario y guerra de agresión externa, ha quedado en los anales y en las mentes y en la sangre rebelde de varias generaciones internacionalistas. Y más temprano que tarde.. se volverán a abrir las grandes alamedas (sin estrambóticos árboles metálicos, sino en medio de grandes ceibas y palmeras) por donde transcurra, libre y entusiasta la población nica, recordando a los mártires y héroes, y a la promesa de leche y miel del himno sandinista.

Poema de Javier Amor. Teatrista y ex canciller de la embajada española en Nicaragua:
Contra Creonte
Entiendo – a duras penas-
el sectarismo de los desinformados.
Y siento mi deber, en buena hora,
proclamar, con voz potente y frente alta,
el honor y la lucha
que opusieron al déspota
un haz de hijas preclaras
antes del despertar de Abril
y durante las secuelas
de la patria alzada.
Por no ser exhaustivo, déjenme nombrar
a Dora, Mónica López, doña Vilma,
a Gioconda, Azahalea, Sandra Ramos,
a Sofía, Vigil, Quiroz, Elvira,
Doña Chica, Tamara
y tantas otras que, por espacio, callo.
No es casual que su cuna común
esté en un pueblecito de Masaya.
Ellas están donde estuvieron siempre.
Quienes han cambiado
son los lobos mendaces,
los del tufo a pelaje ensangrentado,
los que no dejan otra alternativa que la muerte.
La entrega y experiencia de nuestras mujeres
será la sal de la tierra que amamos.
Para el rumbo hacia el alba difícil
bien sabemos que con ellas contamos.
